De Superman a Supermané, el Amigurumi que Levanta Coches
Me recuerdo de niña bastante chica llorando a moco porque en mi tebeo Superman se estaba muriendo por influjo de la criptonita; no podía dejar de mirar a mi héroe caído y todavía recuerdo claramente la viñeta aquella. Como también otras lágrimas vertidas por Christopher Reeves -que decíamos en broma que era mi primo useño porque Rebés y Reeves eran el mismo apellido- cuando, esta vez sí, el héroe no se levantó más.
Adoro al personaje. Los demás superloquesea me parecen un peñazo, pero el de la S en el pecho que trabajaba a tiempo parcial como periodista del montón y salvaba a la humanidad cuando le tocaban mucho las narices, me parecía mi alter ego. Por eso cuando Bárbara Benitez apareció con su «Supermané» -juajajua, qué andaluza y resalada que es- di botes de alegría.
Supermané también levanta coches… con un solo dedo
Supermané escapó de su planeta en Chiclana de la Frontera justo cuando iba a estallar, pasando de pueblo de pescadores a masificado turístico. Fue acogido por una familia maña que al no entender su acentillo:
-¿Cómo te llamas, niño?
-¡Superman!
-¿Cómo, super qué, supermin?
-Superman, eh?
¡Ah, Supermané!
Y se quedó con Supermané Cuen (No Kent, ¿te das cuen..?) Y sí, enseguida se dio cuenta de sus superpoderes y, desde entonces, un amigurumi de hilo salva vidas por ahí, oye, ¡alucinante!
Si queréis comprobar los mágicos efectos de este superamigurumi aquí tenéis gratuito el PATRÓN. Si no lo lees directamente, dale a la tecla “Ir al Patrón”.


Vamos a la cama, que hay que descansar,




Como os decía, dentro encontráis el del Gato Mofletudo.