Uno de estos habitantes del bosque, lo ha tejido Carmen Tuti en su Castilla pitufa y el otro lo hice yo en Sevilla pitufilla. Me gusta verlos juntos en la misma foto, ajenos a nosotros y a lo suyo. En perfecto diálogo. En estos días hemos jugado en Facebook a adivinar quién había tejido a quién. Como ya nos vamos conociendo, casi todas adivinasteis que el de la bufanda naranja era el andaluz -Pitufo friolero y goloso-.
Están basados en un mismo patrón de Amigurumis Today, un portal que se dedica a traducir los patrones rusos más conocidos y rimbombantes. Es cierto que nosotras lo cambiamos mucho: redondeamos las orejas, le dimos expresión con las cejas y la boca, le cambiamos las narices y los gorros, la forma del cuerpo y de los brazos, le juntamos los ojos y le dimos la personalidad del pastel o la almohada. ¿Qué hicimos igual? Pues poca cosa, pero éso es lo divertido de hacer amigurumis: improvisar.
Quizá podáis recordar cuando tejisteis vuestro primer Pitufo, ¿pero seriáis capaces de evocar cuando visteis el primero de ellos? El universo de los nomos azules apareció allá por mi primera adolescencia de la mano de un jovencito barcelonés, Miguel Agustí, que los bautizó Pitufos porque se parecían -con la barretina en color blanco- al Patufet, personaje de los cuentos catalanes y cabecera inolvidable de una revista infantil de la República. Antes de universalizarse al ser vendidos a la poderosa compañía de dibujos animados useña Hanna-Barbera, los Pitufos hablaban la Pitufa: un lenguaje que constituía toda la gracia de las viñetas, al tener que adivinar por el contexto qué se decían y parte de la trama. Eran desternillantes. En casa, mi madre y todos nosotros hablábamos la Pitufa como posesos. Porque a ver si lo habéis entendido: ¿Qué pitufan estos dos?..
La primera historieta que me cautivó fue Los Pitufos Negros (1963), un auténtico zombi-comic de la época, que con el tiempo ha sido interpretado como una apología del fascismo, del comunismo, del capitalismo, de la homofobia y de cualquier otro tipo de pitufismo, habiendo también pitufado interpretaciones xenófobas. Es muy divertido el resumen hablando en Pitufa que hacen es este blog.
Pues éso que pituféis un verano pitufísimo, y que tejáis algunos de estos hombrecillos azules, que son la repitufa, ¡lo juro… digo, lo pitufo!