Eso que dicen de empezar la casa por el tejado. En este caso se trataba de tejer un cuerpo para un vestido ya hecho. Lo encontré en una tienda de souvenirs del centro de Sevilla. Hay montones de modelos de todos los colores y hechuras. Como son para las guiris en principio me lo vendieron diciendo que era tamaño Barbie, pero para eso que se dice «llenarlo» me ha salido una muñeca grande, alta y nada semejante a su escuchimizada destinataria original.
Lleva zapatos de taconeo rojos, fulgurantes, tiene un abanico y unas castañuelas. Todo a juego. La ropa interior es para resaltar sus atributos, única forma de que el traje le quedara bien. Ahí tienes a la flamenca probándose el mantón y tomándose un cafelito antes de vestirse. «♫♪ Ay, MariCruz, Mari Cruz, maravilla de mujer…♫♪» Qué intensidad en la mirada. Oh, me siento casi voyeur…
Le articulé los brazos para que pueda levantarlos y echarse unas sevillanas esta Feria de Abril. Que ya estamos a puntito de caramelo. Ya huele a azahar y a jazmín y la Portada está levantada. Vamos, que no falta nada. Mira qué espalda. Qué señorío tiene mi niña.
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Era en la feria de Abril
cuando me invita, y le acepto
el ir montada en la grupa
de su caballo al paseo,
con mi traje de flamenca
y con mi flor en el pelo.
¡Que no sabes madre tú, como son sus ojos negros!
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